puntos
de vista sobre la coyuntura sociopolítica
4 de
diciembre de 2001
La crisis financiera y las
restricciones monetarias
En medio de la concreción de la primera ronda de ofertas
para el canje de deuda pública, la situación económica argentina se complicó
severamente a fines de la última semana de noviembre por efecto de una fuerte
corrida bancaria. El gobierno respondió con prontitud y el viernes 1 de
diciembre anunció un nuevo paquete de medidas absolutamente inédito, generando
una fuertísima limitación al retiro de efectivo de los bancos por parte del
público y a la salida de papel moneda del país.
Las medidas despertaron distintas reacciones:
a) Fuertes críticas desde la perspectiva de las libertades
individuales y los derechos adquiridos.
b) Críticas desde la perspectiva de su efecto recesivo.
c) Dudas sobre la viabilidad de la implementación y la
efectividad de estas medidas.
Las primeras respuestas del público parecen combinar
fastidio con alivio. Fastidio por las engorrosas complicaciones que genera la
falta de efectivo y las dificultades por la lentitud del sistema bancario y los
comercios para adaptarse a las nuevas reglas. Alivio porque los últimos días de
noviembre se acompañaron de una sensación ambiental de que el défault y la
devaluación estaban a la vuelta de la esquina.
La interpretación política de esta nueva situación es que el
presidente y el ministro de economía
actuaron rápidamente para contrarrestar una creciente presión –que llegó hasta
el seno mismo del gabinete- a favor de una devaluación y salida del modelo de
convertibilidad.
En cuanto a la viabilidad de las medidas adoptadas, ésta
sólo podrá ser evaluada en el curso de las próximas semanas.
La incertidumbre acerca de la continuidad de las normas
vigentes y los derechos de los depositantes se mantiene alta. El hecho de que
algunas estimaciones sitúan en el orden de los $ 10.000 millones la suma
atesorada en las cajas de seguridad es indicativo del grado de inquietud que
sufren numerosos ahorristas grandes y pequeños.
Por otra parte, estas medidas pueden tener un efecto
importante en la reducción de la informalidad en la economía argentina y en la
bancarización de amplios sectores de la sociedad.
Se tiene la impresión de que el gobierno ha jugado una de las
últimas cartas disponibles para manejar la crisis.
La confianza en la capacidad del actual equipo económico de
controlar la situación, evitar el défault y lograr una reactivación económica
es muy baja. El escepticismo se alimenta desde tres vertientes:
En ese cuadro, el gobierno dispone cada vez de menos
espacios y se encuentra crecientemente falto de apoyos políticos y
estratégicos.
La imagen pública del gobierno es muy baja; ninguno de sus
referentes sostiene niveles de credibilidad suficientes para insuflar confianza
a las políticas públicas.
El camino elegido por el presidente parece ser el de un
difícil equilibrio, concediendo algo a las demandas de “políticas activas” y
resistiendo el paso de la devaluación o el défault no negociado. En el camino
han quedado varios miembros relevantes del gabinete (entre otros Patricia
Bullrich, Federico Sturzenegger) y se han intensificado algunas tensiones
internas en la puja por controlar el área social.
El nombramiento de Ramón Puerta, un senador justicialista,
como presidente del cuerpo (vacante por la renuncia del vicepresidente de la
Nación) produjo mucho ruido y reacciones amargas en sectores cercanos al
gobierno nacional. No está claro que las consecuencias efectivas de este hecho
revistan una importancia negativa de magnitud.
Lo cierto es que el presidente De la Rúa no dispondrá de un
bloque afín a su gobierno con el que pueda mantener relaciones fluidas. La
imposición de un hombre propio por parte de la mayoría justicialista rompe una
regla informal que fue observada en los primeros dos años de la gestión del
gobierno actual, pero no necesariamente amenaza la estabilidad de éste.
Puerta es un dirigente moderado y expresamente comprometido
con la estabilidad institucional; mantiene una actitud de oposición
responsable. El presidente no tendrá en la presidencia del Senado a un enemigo
sino a un dirigente opositor que en más de una ocasión podrá ser más bien un
amigo, cuando se requieran mayorías parlamentarias difíciles de conformar.
El ascenso de Puerta parece además una señal de una
renovación dirigencial que la sociedad espera. Surge de un equilibrio complejo
de fuerzas dentro del espacio justicialista, y de alguna manera evita el
crecimiento de una línea en desmedro de otras. En vista de que el sector que
responde al liderazgo de Eduardo Duhalde ha nominado a uno de sus hombres para
la presidencia de la Cámara de Diputados, Puerta al frente del Senado
representa un equilibrio intra-justicialista que en principio parece más
funcional que disfuncional para los intereses políticos del gobierno.
El fallo de la Corte Suprema disponiendo la falta de causa
para la privación de la libertad de Carlos Menem fue otro hecho políticamente
relevante de los últimos días. Inmediatamente el ex presidente se lanzó a la
arena, proclamando su pre candidatura presidencial para el 2003.
La imagen de Menem en las encuestas de opinión pública
continúa muy baja. Sin embargo, Menem dispone de algún mayor consenso dentro de
la constituency justicialista,
mantiene la presidencia de su partido y rápidamente ha logrado realineamientos
y el congelamientos de movimientos que podían llevar a debilitarlo.
Un hecho de la mayor relevancia es que la imagen de Menem en
las clases más bajas de la población es más fácil de revertir, y que en la
clase media alta –con alta educación y mayor inserción en la economía moderna-
se registra un profundo vacío de liderazgo, que Menem podría apuntar a llenar a
partir de su proyecto de una Argentina “inserta en el mundo y sensible ante las
desigualdades sociales”. La capacidad de conformar una coalición de las clases
más bajas y las clases media y media alta fue una de las claves del éxito del
gobierno de Menem hasta la reelección en 1995.

Fuente: Ipsos- Mora y Araujo con la metodología de la Universidad Di Tella

Nota: El nivel de
optimismo /pesimismo se mide a partir de las preguntas:
¿Cómo cree Ud que estará la Argentina en el próximo año?
¿ Cómo cree que estará su situación personal dentro de un año?