PATAGONIA


"VENTISQUERO PERITO MORENO UN BALCÓN FRENTE AL GLACIAR"

En el incomparable Parque Nacional de los Glaciares, ubicado en el sur argentino, se encuentra la hostería "Los Notros", fundada por una intrépida pareja y enclavada en una pendiente de la montaña. Confort, excelente atención y la proximidad del glaciar conjugan una propuesta de exquisito gusto.

Texto y fotos: RAFAEL JIJENA SÁNCHEZ

La Argentina ha conocido numerosos casos de emprendedores y pioneros. Gente imbuida de un especial sexto sentido y de un enorme amor por su tierra. Seres dotados de una privilegiada visión y un espíritu a prueba de escollos, han hecho valiosos aportes al desarrollo y divulgación de vastas zonas de nuestro país de indudable belleza natural. Entre ellos, bien pueden incluirse a Michel y Silvina Bicquard.
Confiesan ser enamorados de la Patagonia, y en especial de un prodigio de la naturaleza como es el glaciar Perito Moreno, en la Península de Magallanes, provincia de Santa Cruz. Un colosal atractivo natural merecidamente declarado como Monumento de la Humanidad por la Unesco.
El Glaciar Perito Moreno es una masa de hielo "en movimiento", de 60 a 80 metros de altura y 5 kilómetros de extensión. Uno de los pocos glaciares del mundo que, en vez de reducirse, avanza a razón de un metro por año sobre el Lago Argentino, provocando con su paso de gigante espectaculares roturas. Estos resquebrajamientos se repiten en arbitrarios ciclos de 4 años (aunque hace 10 años que no se repite el increíble espectáculo de ver –y oír– su gélido derrumbe).
Al caer, los gigantescos témpanos son devorados por las aguas del lago, ocasionando un espectáculo único y sobrecogedor.
Aunque mucho más modestos, en tamaño y ruidosidad, continuamente, de día y noche, se producen resquebrajamientos y caídas de trozos de hielo.
Las sonoras roturas pueden ser apreciadas tanto desde las galerías de observación, como a bordo de las dos embarcaciones que acercan a los atónitos visitantes, prácticamente, hasta una decena de metros de la mole blanca.
Frente a este indescriptible panorama, los Bicquard construyeron, en el Parque Nacional de los Glaciares (concesión mediante) y contra todas las adversidades (está a 380 km del aeropuerto de Río Gallegos y 3 horas de vuelo desde Buenos Aires), una encantadora hostería: "Los Notros", que lleva el nombre de una planta de pequeño fruto que abunda en la zona. "Los Notros" está enclavada en una pendiente de la montaña, donde la imagen del glaciar puede ser observada desde todas las habitaciones y ámbitos del lugar.
La intrépida pareja debió afrontar hasta un incendio que fue capaz de reducir la hostería a cenizas sin afectar el entusiasmo y la voluntad. Porque igual que el ave fénix, que en nuestra Patagonia adopta el nombre y forma de "cóndor", resurgió en ellos el mismo espíritu emprendedor, construyendo –con delicado estilo y notoria dedicación personal– la hostería que hoy deslumbra con su propuesta de buen gusto y confort.
Amanecer en cualquiera de sus cuartos es una sensación impagable.
En "Los Notros" también se rinde homenaje a los sabores de la buena mesa y en especial de la comida regional patagónica, rica en ahumados, patés, hongos, quesos, truchas, cordero al asador y los clásicos postres regionales.
En oportunidad de nuestra estada en el lugar, una conocida chef, Doli Irigoyen, nos deleitó con exquisiteces vernáculas matizadas con nobles vinos de la bodega Viniterra.
Como nadie es profeta en su tierra, en "Los Notros" es más fácil encontrar europeos, norteamericanos y japoneses que argentinos. Vienen atraídos con las maravillas que escuchan en sus países sobre la belleza incomparable de ese lugar mágico.
Y quien se aloje en "Los Notros" tendrá todo pensado, incluidas salidas y excursiones y cuyo exponente máximo es el trekking sobre los mismos hielos, con grampones de hierro sobre el calzado.
Al viajero le llamarán la atención los objetos que decoran el lugar y la gran cantidad de pequeños pájaros inanimados que adornan las mesas de la hostería, al igual que la pajarera enorme, en su lobby, poblada de aves de tan verdadero plumaje como trino.
Claro que el pasajero futuro no conocerá ninguna de las vicisitudes que los Bicquard enfrentaron en sus orígenes. Ni siquiera tendrán que lidiar con las enormes distancias que separan al aeropuerto más cercano (cinco horas de traslado terrestre, aunque plenamente justificadas).
Quienes lleguen a estas tierras patagónicas hacia fin de año, podrán estrenar un nuevo aeropuerto en El Calafate.Por lo que sólo una hora y media de traslado terrestre será el tiempo necesario para encontrarse con ese lugar paradisíaco tan alejado de todo y tan cerca de Dios.