RENACE
UNA ESPERANZA?
La gente
común, los ciudadanos de este país, Argentina, comenzamos a tener un poco de
esperanza. Esperanza de que nuestra situación mejore, de que realmente el país
vaya dejando atrás la lacra de una generación de políticos ineficientes y
corruptos que hundieron nuestra sociedad hasta niveles insospechados por todos
nosotros.
No fue
la mayoría la que votó por el actual presidente, Néstor Kirchner. En realidad
ganó tras un fallido ballottage. Pero aparentemente desde que asumió, y aún
antes, comenzó a mostrar una gran energía y un gran deseo de hacer bien las
cosas.
Parece
que se está moviendo y mucho. En realidad deberemos tener paciencia y esperar
los resultados de sus acciones de gobierno. Pero por lo menos está demostrando
que quiere cambiar las cosas.
Me
gustaría enumerar los principales hechos que se fueron sucediendo y que nos
impulsaron a sentir esta esperanza.
Ya antes
de asumir, al ir conformando su gabinete de gobierno, mostró que quería gente
joven, gente que empezó a sentir y vivir la patria en la década del setenta.
Gente que, por lo tanto, ya estaba queriendo una renovación en la política.
El día
de la asunción del mando, el domingo 25 de mayo, se mostró natural, sin
afectaciones y despreocupado del protocolo. Quiso estar cerca de la gente,
demostrando que le importaba y que agradecía sus saludos.
Desde el
principio fue mostrando su temple: instaló un nuevo estilo de ejercer el poder
y no piensa modificarlo. Algunos ya empiezan a llamarlo el estilo “K” en la
Casa Rosada. Se autodenomina “un hombre común con funciones importantes”.
Luego de
designar a todos sus ministros, Kirchner decidió casi todos los nombres de
quienes ocuparían las segundas y terceras líneas de su gobierno, y los nombres
que le fueron propuestos requerian de su aprobación.
No
realizará reuniones de gabinete. Cada problema concreto será tratado con el
ministro del área. Con este mismo estilo se manejará en el Congreso, con los
legisladores, a quienes planea ir a plantearles directamente los temas que
requieran ser presentados.
Kirchner
quiere solucionar las cosas y no hacer discursos o anunciar proyectos, por lo
tanto en su primer semana afrontó y dió soluciones a tres problemas concretos:
las terribles huelgas docentes en las provincias de Entre Ríos y San Juan (en
Entre Ríos aún no habían comenzado las clases), la alarmante desnutrición
infantil en la provincia de Formosa y las consecuencias de la impresionante
inundación que afectó a la provincia de Santa Fe.
La
decisión presidencial de viajar a las provincias en un avión Lear Jet de la
Fuerza Aérea de siete plazas y no en el Tango 01 también es una muestra de
cambio.
Acciones
concretas de renovación:
-
Destituyó a 50
generales, almirantes y brigadieres, pertenecientes a las a las tres fuerzas
armadas.
-
Mandó
a retiro a toda la cúpula de la Policía Federal y serán analizados los
legajos de los 53 jefes de las Comisarias de la ciudad de Buenos Aires, porque
la delincuencia deberá ser combatida en forma eficiente para bien de todos y
para que la Capital deje de ser peligrosa.
-
Sugirió al
Ministro de Justicia que llevara adelante la renovación de la Corte Suprema,
por medio de renuncia espontánea o juicio político.
Este es
el nuevo estilo presidencial. La ciudadanía está expectante. Todos deseamos
que pueda seguir llevando adelante sus propósitos y su labor, que la oposición
colabore y no lo obstaculice, que pueda controlar a aquellos sindicatos
emparentados con antiguos regímenes.
Como
expresaron las Madres de Plaza de Mayo en una entrevista que mantuvieron con el
presidente “creemos que está poniendo en práctica cosas con las que la
ciudadanía soñaba hace mucho tiempo”.
Sólo
esperamos que los cambios sean profundos, no formales.
Lic. Aurora Fiorentini, Bariloche, Argentina, 2 de junio de 2003.-