RECUERDOS DE UNA EMIGRANTE ITALIANA



Ni bien llegué a la Argentina, junto a mis padres, en 1947, tuvimos que quedarnos más de un mes en el hotel de inmigrantes, cerca del puerto de Buenos Aires, Mi padre, profesor italiano en el exterior, enviado por el Gobierno italiano, tenía que presentarse en la Dante Alighieri de Santa Fe para asumir su dirección y mi madre también, como maestra. Mi madre estaba embarazada de 8 meses y a nuestra llegada resultó claro que el bebé non tenía intenciones de esperar demasiado para nacer. Trámites, mudanzas, trabajo no formaban parte de sus planes y por lo tanto ellos tuvieron que esperar a que naciera antes de retomar sus obligaciones. Mi hermano, de nombre Américo, nació 15 días después de nuestra llegada y mi madre salió en los diarios por que, como siempre, la prensa está a la caza de noticias algo extrañas. Puesto que en la Argentina está en vigor la ley de la sangre para lo que se refiere a la ciudadanía, los periodistas anunciaron que una inmigrante italiana, apenas llegada, había donado un hijo a su patria de adopción. Es de notar que el sensacionalismo no es un invento actual. Lamentablemente en 1948 Italia era tan pobre que tuvo que cerrar todas las escuelas italianas en el exterior y mis padres se quedaron sin trabajo. Qué podía hacer un licenciado en lenguas y culturas orientales de la Universidad de lenguas extrajeras de Nápoles? Puesto que en ese entonces estaba todo por construir, se puso a construir. Tuvo que aprenderlo todo, pero lo consiguió y fundó su propia empresa de construcciones. Con el pasar del tiempo, en tierra extrajera, los italiano (y también las personas de otras nacionalidades) trataban de unirse, tanto para ayudarse mutuamente como para recordar el idioma y la patria lejana. Y a nosotros, los chicos, nos gustaba llamar tíos a los amigos de nuestros padres. Teníamos necesidad de llenar un vacío que nos pesaba demasiado. Una de estas "tías" llegó a la Argentina en el año 1954, después de casarse por poder con su antiguo novio, su paisano, que había llegado algunos años antes para hacerse una posición y estaba trabajando con mi padre. Cómo se actuaba en estos casos? La novia se casaba en la iglesia de su pueblo y en el lugar del marido actuaba un representante. Por suerte Laura (llamémosla así) se casaba con su novio y en la ceremonia estaba presente su cuñado. Pero tantas muchachas llegaron a la Argentina casándose por poder y habiendo conocido a su futuro esposo solo por carta y por fotos; recién lo conocían en persona una vez llegadas aquí, jóvenes y solas, habiendo dejado atrás la familia y su patria. Qué futuro les esperaba? No solamente les eran extraños el país, la gente, el idioma y las costumbres, sino también el marido. Y todas estas mujeres no solamente cumplieron el papel de madre y esposas sino que también fueron peón de albañil porque, apenas era posible, la familia compraba un pequeño pedazo de tierra en las afueras de la ciudad y comenzaba a construir su casa, solita, luchando día y noche para salir adelante. Si los hijos estaban ya crecidos, ayudaban también. A la par de construir la casa se trabajaba la tierra , obtenían sus propias verduras y ahorraban. La voluntad y la fuerza interior vencían todos los obstáculos. Tantos barrios enteros construidos por ellos son el fiel testimonio de todo esto. Volvamos a nuestra Laura y a su marido, Carlos. Él había estado prisionero en Rusia durante la segunda guerra mundial y había vuelto a su pueblo, él solo de todos los que habían partido para la guerra, pesando 32 kgrs, un hombre alto l,78 mts. Solo esto puede darnos una idea de lo que había sufrido durante su cautiverio. Después de tanto sufrimiento tenía una sola idea: dejar Italia lo antes posible, y se fue a la Argentina. Pero el sufrimiento lo llevamos con nosotros, nos hiere tan profundamente que no lo podemos olvidar y la vida de la familia no fue fácil. En aquella época ni siquiera el concepto de divorcio existía, por lo tanto Laura, como tantas otras, seguía adelante con resignación. La familia solo conocía trabajo y sacrificio, los que por suerte dieron sus frutos: - morales: una hija abogado, un hijo ingeniero civil y el menor arquitecto - materiales: pudieron construir siendo dueños absolutos 2 edificios de 25 departamentos cada uno. Lamentablemente hace ya varios años que él ha muerto dejando todo a su familia. Este es solo un ejemplo de la vida de los italianos que, como ya dije, hicieron grande la Argentina de entonces. Estas vidas no les sirven de ejemplo a los jóvenes de hoy porque ellos no han conocido el sufrimiento y las privaciones y entonces no pueden entender el por qué de la tremenda fuerza que empujaba a estas personas. Las experiencias de vida de los demás no sirven para las generaciones posteriores. Sólo quién cae una vez y sufre las consecuencias hará todo lo posible para no volver a caer. Unicamente el propio dolor nos enseña. Éste es solo un caso, pero hubo muchos más de estos "tíos" que me fueron enseñando el camino a seguir.

DOTT.SSA AURORA FIORENTINI - BARILOCHE - ARGENTINA